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Mujer, cuida de ti en cada etapa de tu vida

La vida es un recorrido que nos lleva de etapa en etapa, cada una es diferente, con sus propios cuidados y desafíos. En la vida de la mujer existen momentos determinantes como lo es la primera menstruación, la maternidad y la menopausia, cada momento tan diferente y digno de ser disfrutado mediante una buena salud. Aquí algunos consejos que te ayudaran en cada etapa de tu vida:

Menarquía o primera menstruación:

Esta suele suceder entre los 10 y 16 años, antecediendo tiempo antes el desarrollo de las características sexuales, es un tiempo de muchos cambios biológicos y emocionales. En esta etapa es importante la educación sobre lo que está sucediendo, comprender el ciclo menstrual como algo normal que sucederá cada mes, aceptarlo como parte de tu normalidad, y que no te impida llevar a cabo tus actividades. Debes aprender aceptar tu cuerpo y cuidarlo. Además, es necesario reforzar la autoestima y seguridad en ti misma, el apoyo de los padres es vital en cuanto educación y afirmación. Y parte de tu cuidado es la administración de la vacuna del Virus de Papiloma Humano, acompañado de una buena educación sexual, saber que los mayores riesgos son el inicio de relaciones sexuales a edad temprana, múltiples parejas, y la no protección durante las relaciones sexuales para adquirir el Virus de Papiloma Humano. Puedes desde ya acudir al ginecólogo para la primera evaluación, conocer si tus ciclos son normales y si el desarrollo sexual es acorde; debes saber que los primeros dos años después de la primera menstruación los ciclos serán irregulares, sin que exista alguna anormalidad. Desde ya es buen momento de adquirir hábitos saludables que perduren toda la vida, como: rutinas de ejercicio, dieta saludable, y cuidar tu peso.

Edad adulta:

Entre las edades de 20 a 30 años, te encuentras en tu etapa más fértil, también en estas edades existe mayor riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual, por las características del sistema inmune y hormonal. Debes tener especial cuidado en prevenir infecciones de transmisión sexual, las cuales se pueden manifestar en el momento, o presentarse sin síntomas como infecciones pélvicas que dañan definitivamente la fertilidad, o te exponen a padecer más adelante cáncer cervical.
Es ideal retrasar el inicio de la vida sexual, pero si se inicia debe ser de forma responsable, decidiendo si utilizarás algún método para prevenir embarazos, y que conozcas como prevenir las infecciones de transmisión sexual.
Necesitas acudir a evaluación ginecológica periódica, y en especial si inicias relaciones sexuales. Se realizará una evaluación completa, y la toma de Papanicolau cervical.
Si decides ser madre es necesario el chequeo preconcepcional, o antes de el embarazo, conocer si todo se encuentra bien e iniciar vitaminas.
Si en este momento no has adquirido hábitos que se traducirán en una vida saludable es momento de adquirirlos o reforzarlos, el ejercicio es vital y mejora el estado físico y emocional, una dieta saludable, dormir las horas necesarias, tomar abundante agua, evitar adquirir hábitos como fumar o el alcohol. Las presiones de grupo nos pueden inducir a hábitos que nos dañarán, debes de aprender a defender tus convicciones y cuidar de ti sin importar la opinión de los demás.
De los 30 a 40 años, se caracteriza porque el metabolismo empieza a enlentecer, es cuando los hábitos saludables deben de perdurar, y debemos enfocarnos en cada día cuidarnos más.
Continuar con las evaluaciones de rutina con el ginecólogo, incluir ultrasonido pélvico o endovaginal para estudiar la anatomía de útero y ovarios, realizar estudios de mamografía desde los 40 años o antes según los antecedentes familiares, continuar con el Papanicolau, y estudios hormonales que correspondan.
Es posible que en esta etapa decidamos la maternidad, y siempre enfocarnos en iniciar una maternidad saludable, con una evaluación mínimo unos seis meses antes del momento deseado del embarazo, y concentrarnos en abandonar los malos hábitos previo al embarazo. Iniciar el embarazo con un peso adecuado, ya que conforme la edad avanza también es posible enfrentar mayores riesgos y debemos tener especial cuidado y seguimiento.
A partir de los 40 años, vemos otros cambios, disminuyen la masa y el tono muscular y aumenta la flacidez, y nuestros huesos pierden densidad, sobre todo si no realizamos ejercicio físico de rutina. El nivel de hormonas desciende y nos vamos alejando del período de mayor fertilidad, pero hoy en día, muchas mujeres mayores de 40 años se embarazan, ya sea con sus propios óvulos o tratamientos especializados de infertilidad.

Perimenopausia o premenopausia:

Entre los 45 y 50 años, te encuentras en esta etapa, donde el descenso hormonal es más notable y sus efectos se presentan como: cambios de humor, insomnio, sofocos, resequedad vaginal, disminución del libido y alteraciones en la menstruación. No debes de abandonar tus cuidados, tus estudios de rutina, y además incluiremos estudios de densidad ósea en esta etapa, ya que la mujer presenta riesgo de osteoporosis por los cambios hormonales, y más aún si no se ha tenido una vida saludable, con una buena dieta y ejercicio.

La Menopausia:

En promedio aparece entre los 47 y 52 años, y se define como el cese de la menstruación por más de un año, cuando ocurre el cese de la producción hormonal por parte de los ovarios. Los síntomas mencionados anteriormente se intensificarán, reconoce que la menopausia no es una enfermedad es una etapa más, donde debemos mejorar los síntomas que se presentan para que la mujer viva plenamente, nos podemos valer de terapia de restitución hormonal, si no hay contraindicación, más los hábitos saludables indispensables y suplementos vitamínicos.

La Postmenopausia:

En esta etapa los síntomas como sofocos ya habrán pasado, pero los otros efectos si no hemos tenido el cuidado necesario persistirán como la resequedad vaginal, infecciones urinarias y vaginales secundarias a los cambios hormonales, osteoporosis. Podemos decir que esta etapa se inicia a los 65 años, pero es variable, es el momento en que los efectos de no haber tenido una vida saludable se verán intensificados y significarán terminar nuestros días con una calidad de vida muy por debajo lo deseado, con enfermedades crónicas. Esta etapa no debe ser una etapa de enfermedad, debemos intensificar todo el cuidado en nosotras mismas, tratar de dedicarnos a lo que disfrutamos, mantenernos activas física y mentalmente, seguir sintiéndonos útiles, y esto lo haremos únicamente si nos encontramos saludables. No abandones en ningún momento acudir a tus evaluaciones periódicas, cuídate, amate a ti misma, cuidarte es amarte también.

Por: Dra. Karen Abularach – Ginecóloga/ Obstetricia