Neurorehabilitación
del adulto
Un accidente cerebrovascular, también conocido como un “stroke”, ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe o se reduce, impidiendo que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes. Esto constituye una emergencia médica que requiere atención inmediata.
El cerebro controla funciones vitales del cuerpo como la respiración, el ritmo cardíaco y la digestión. También regula el movimiento, los pensamientos, el lenguaje y las emociones. Por esta razón, un stroke puede causar daño cerebral a largo plazo si no se trata a tiempo.
Un Ataque Isquémico Transitorio (AIT), también conocido como “mini stroke”, ocurre cuando hay una disminución o bloqueo temporal del flujo de sangre hacia una parte del cerebro. Esto provoca síntomas similares a los de un stroke, pero que generalmente desaparecen en minutos u horas, sin causar daño cerebral permanente.
La mayoría de las personas se recuperan completamente después de un AIT; sin embargo, aproximadamente 1 de cada 3 personas puede presentar un stroke más grave en el futuro, especialmente dentro del primer año.
Un AIT es una señal de advertencia importante y requiere evaluación médica inmediata. Entre los factores de riesgo se incluyen la presión arterial alta, la diabetes y las enfermedades cardíacas, los cuales pueden ser tratados para reducir el riesgo de un stroke.
Avise inmediatamente al equipo médico si observa:
- Empeoramiento repentino de la fuerza o movilidad
- Dificultad súbita para hablar o entender
- Somnolencia excesiva o disminución del nivel de conciencia
- Dolor de cabeza intenso y repentino
- Cambios en la visión, como visión borrosa o doble visión
- Convulsiones
- Pérdida repentina del equilibrio
Durante la hospitalización, el enfoque principal es estabilizar al paciente y comenzar la recuperación lo antes posible. La mejor recuperación ocurre cuando el paciente inicia movimiento de forma temprana, segura y guiada por el equipo de rehabilitación, trabajando en áreas como:
- Prevención de complicaciones (como rigidez articular o úlceras por presión)
- Movilización temprana de cama a silla
- Activación de músculos debilitados
- Entrenamiento para sentarse, ponerse de pie y caminar, según la tolerancia del paciente
- Reeducación de actividades básicas de la vida diaria
Es importante tener en cuenta que la recuperación después de un stroke es posible y comienza desde los primeros días en el hospital. El progreso depende de la condición del paciente, la rapidez de la intervención y la participación activa en el proceso de rehabilitación.
Un accidente cerebrovascular, también conocido como un “stroke”, puede repetirse. Se estima que 1 de cada 4 personas que ha tenido un stroke tiene riesgo de presentar otro. Sin embargo, hasta el 80% de los strokes pueden prevenirse con un estilo de vida saludable.
Pequeñas acciones diarias pueden hacer una gran diferencia en la prevención de un stroke. Este documento presenta información sobre tres pilares que conforman un plan de prevención.
Ciertas condiciones médicas como la presión arterial alta, el colesterol elevado, las enfermedades del corazón y la diabetes pueden aumentar el riesgo de sufrir un stroke.
¿Cómo afectan estas condiciones el riesgo de tener un stroke?
- La presión arterial alta puede dañar y debilitar los vasos sanguíneos del cerebro, aumentando el riesgo de que se formen coágulos que los bloqueen o de que un vaso sanguíneo se rompa y cause un sangrado dentro o alrededor del tejido cerebral. Esto puede provocar daño cerebral, ya que se interrumpe el flujo de oxígeno y nutrientes necesarios para el funcionamiento del cerebro.
- El colesterol elevado puede hacer que las arterias se vuelvan más estrechas debido a la acumulación de depósitos de grasa. La enfermedad coronaria y otros problemas del corazón pueden contribuir a la formación de coágulos que bloquean las arterias.
- La diabetes puede causar niveles altos de azúcar en la sangre, lo que puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de formación de coágulos.
Es importante realizar controles regulares de su presión arterial, colesterol y niveles de azúcar en la sangre para mantener estas condiciones bajo control y reducir el riesgo de un stroke.
Nutrición
Los hábitos saludables son una manera poderosa de reducir el riesgo de tener un stroke. Consumir alimentos nutritivos puede ayudar a disminuir la presión arterial y el colesterol, además de contribuir a mantener un peso saludable.
Algunos ejemplos sencillos para adoptar hábitos saludables en su día a día incluyen:
- Agregar una taza de fruta en el desayuno
- Añadir vegetales a un omelet de huevo
- Cambiar el pan blanco por pan integral en las comidas
Estos pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia con el tiempo.
También es importante reducir el consumo de alimentos altos en sodio (sal), grasas saturadas, grasas trans y colesterol, como las comidas rápidas y los alimentos altamente procesados. Evite productos como chips, bebidas azucaradas y productos de panadería con alto contenido de azúcar y grasa.
Consulte con un nutricionista y/o profesional de la salud para recibir una guía más personalizada sobre hábitos alimenticios saludables que sean beneficiosos para usted.
Ejercicio
Hacer ejercicio regularmente ayuda a disminuir y mantener la presión arterial, además de contribuir a mantener un peso saludable. La actividad física también puede mejorar la energía, el estado de ánimo y la salud del corazón.
Objetivo de ejercicio:
Procure realizar al menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa al día, por lo menos 5 días a la semana. Si no puede completar los 30 minutos en una sola sesión, puede dividir el tiempo en 2 o 3 sesiones más cortas durante el día, con el objetivo de alcanzar al menos 30 minutos diarios.
Haga que su tiempo de ejercicio sea agradable y algo que espere con entusiasmo. Por ejemplo:
- Caminar a paso rápido
- Bailar
- Montar bicicleta
- Nadar
- Participar en una clase de ejercicio de su preferencia
Alcohol y Tabaco
El consumo de alcohol debe limitarse o evitarse. Si usted decide beber, hágalo con moderación. El consumo de más de dos bebidas alcohólicas al día puede aumentar la presión arterial y elevar el riesgo de un stroke.
El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo modificables en la prevención de un stroke. Fumar acelera la formación de coágulos y aumenta la acumulación de placa (grasa) en las arterias, lo que incrementa significativamente el riesgo de un stroke y enfermedades cardiovasculares.
Si usted fuma actualmente, dejar el tabaco puede ser un proceso difícil, pero posible. Se recomienda avanzar paso a paso hacia el abandono total del tabaco. Algunas estrategias útiles incluyen:
- Identificar y cambiar rutinas asociadas al hábito de fumar
- Mantenerse ocupado para retrasar el impulso de fumar
- Sustituir el cigarrillo por alternativas saludables
- Buscar apoyo en familiares y amigos
- Compartir su meta de dejar de fumar con su red de apoyo
Hablar con su equipo de salud puede ayudarle a encontrar recursos, terapias y estrategias que faciliten dejar el tabaco y mantener hábitos más saludables a largo plazo.
Trabaje en conjunto con su equipo de salud para revisar de forma regular su plan de prevención de un stroke.
Haga una lista de preguntas, síntomas o preocupaciones y llévelas a sus citas médicas para discutirlas con su doctor y/o personal de la salud. Mantener una buena comunicación con su equipo médico puede ayudarle a controlar mejor sus factores de riesgo y tomar decisiones informadas sobre su salud.
También es importante aprender y recordar los acrónimos RÁPIDO o CAMALEÓN para reconocer tempranamente los signos y síntomas de un stroke y actuar con rapidez en caso de una emergencia.
Reconocer los síntomas a tiempo y buscar atención médica inmediata puede salvar vidas y reducir complicaciones.
CAMALEÓN: Señales de Alerta de Stroke
Un accidente cerebrovascular, también conocido como un “stroke”, es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Si usted o alguien más presenta síntomas de stroke, reconocer las señales de alerta a tiempo puede salvar una vida.
Conoce la estrategia
CA - Cara
¿Un lado de la cara está caído o adormecido?
Pídale que sonría: ¿la sonrisa es desigual?
MA - Mano
¿Un brazo o pierna está débil o adormecido?
Pídale que levante ambos brazos: ¿uno se cae?
LE – Lenguaje
¿Habla arrastrado, no se le entiende o no puede hablar?
ON
¡Dale ON al teléfono y llama a emergencias inmediatamente!
Otros síntomas de stroke incluyen:
- Confusión
- Dificultad para caminar
- Mareo
- Pérdida de coordinación o equilibrio
- Dolor de cabeza intenso sin causa conocida
Una persona puede presentar uno o varios de estos síntomas. Cada segundo cuenta: recuerdo la estrategia camaleón y llame de inmediato para pedir ayuda. Se requiere atención médica urgente, incluso si los síntomas desaparecen.
Otros efectos de un stroke en el lado derecho del cerebro
Además de los cambios principales, pueden presentarse otros efectos después de un stroke, independientemente del área específica del cerebro afectada:
- Depresión
- Ansiedad o cambios en el estado de ánimo
- Menor interés en actividades (apatía)
- Fatiga o baja energía
- Perseveración (repetir acciones o pensamientos)
- Dificultad con el juicio
- Problemas en la toma de decisiones
- Menor iniciativa para realizar actividades
Otros efectos de un stroke en el lado izquierdo del cerebro
Además de los cambios principales, pueden presentarse otros efectos después de un stroke, independientemente del área específica del cerebro afectada:
- Depresión
- Ansiedad o cambios en el estado de ánimo
- Menor interés en actividades (apatía)
- Fatiga o baja energía
- Perseveración (repetir acciones o pensamientos)
- Dificultad con el juicio
- Problemas en la toma de decisiones
- Menor iniciativa para realizar actividades